Una guardería situada en la ciudad de Luque fue intervenida este miércoles por la fiscala Laura Ramírez, quien estuvo acompañada de la defensora de la Niñez y Adolescencia, Aracelli González, y agentes policiales. Esta acción se llevó a cabo tras recibir una denuncia presentada por dos extrabajadoras del lugar. La situación es realmente preocupante y ha generado un gran revuelo en la comunidad.
Durante el procedimiento, las autoridades detuvieron a dos mujeres en el establecimiento: una de ellas sería la dueña y la otra, la nuera de la primera. Ambas han sido imputadas por la fiscala Ramírez por maltrato a niños y adolescentes bajo tutela, además de que se solicitó su prisión preventiva. Es un caso que ha dejado a muchos con la boca abierta.
La agente del Ministerio Público indicó a ABC que “ayer recibimos una denuncia sobre un supuesto hecho de maltrato en una guardería. Hoy se tomaron las declaraciones a las denunciantes, que son dos ex trabajadoras del lugar”. Es importante señalar que ahí asisten niños de 0 a 4 años, lo que hace que la situación sea aún más delicada.
Además, la agente investigadora resaltó que “son hechos muy graves, como golpes; también que supuestamente se les daba alimentos en mal estado o se mezclaban la comida con otra en mal estado y luego se daba a los niños. También se consumían bebidas alcohólicas”. Es un escenario que realmente causa indignación y tristeza.
Atendiendo a la gravedad de la situación denunciada por las extrabajadoras, la fiscala Laura Ramírez valoró que era crucial actuar. “Gracias a que la defensora me asistió, pudimos ingresar al lugar, porque ella no precisa de orden de allanamiento para intervenir”, expuso Ramírez.
En el lugar encontraron a cinco niños pequeños, quienes no presentaban rastros de golpes en el cuerpo. La fiscala Ramírez comentó que la defensora se encargó de contactar a los padres para que pudieran recoger a los niños con los documentos de identidad correspondientes. Es un alivio saber que los pequeños están a salvo.
Sin embargo, la fiscala también descubrió otra situación preocupante: una menor de edad estaba siendo empleada en el lugar. Respecto a ella, también la defensora la entregó a sus padres. Además, Ramírez observó que el establecimiento no estaba en condiciones adecuadas para albergar a los niños, ya que el sitio era bastante precario.
Posteriormente, Ramírez relató que quienes asisten al sitio son “niños con capacidades especiales, con trastorno del espectro autista. A esto se suma que son niños pequeños que no pueden darse a entender”, lo que incrementa la gravedad de los hechos que ahora están bajo investigación. Reveló que “una mamá declaró en fiscalía que había sacado a su hijo de ahí porque le tenía miedo a la propietaria”, y que otros padres también desean declarar sobre situaciones similares que sus hijos habrían vivido en la guardería. Es realmente desgarrador escuchar estas historias.